Los viajes son desplazamientos que se han realizado históricamente por múltiples motivos, como la migración, la práctica artística, comercio, conquistas o huir de una guerra o sistema político. Pero los viajes actuales que más nos interesan son los realizados por placer y recreo, como parte de la actividad turística o para visitar familia y amigos.

En la actualidad parece que el turismo se ha convertido en la manera de moda de gastar el periodo de vacaciones, gracias a las mejoras salariales fruto de acciones sindicales (cuando estas organizaciones eran eficientes), al aumento del tiempo libre y al avance tecnológico en los medios de transporte, de los que en los países desarrollados existe una amplísima red que hace posible viajar a prácticamente cualquier rincón de ámbito nacional e internacional por aire, tierra o mar.

Son muchas y muy variadas las maneras de viajar (y de alojarse en el lugar de destino), ajustando la experiencia al estado de nuestros bolsillos: a lo mochilero, de acampada, con estancia en albergues juveniles, hostels, pensiones, hostales, viajes organizados en agencias, vuelos en compañías low cost, hoteles de X estrellas, resorts y hasta viajes al espacio. Si nuestro presupuesto no nos permite desplazarnos más allá de la esquina de nuestra casa, siempre nos quedarán los viajes oníricos.

A diferencia de otros tipos de desplazamiento, el turismo adquiere una naturaleza comercial.

Desde el punto de vista social, el viaje se parece al sueño, pues durante un tiempo crea una realidad paralela donde la gente se despoja de sus frustraciones y preocupaciones diarias. Cuando esta función básica se hace comercial y vendible, nace el turismo moderno. Este, unido a otras maneras de ocio y entretenimiento, cumple una función social que contribuye a evitar que el sistema social se fragmente.

El turismo comprende todas las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias por ocio, descanso, cultura, salud, negocios, relaciones… Puede hacerse de manera individual (sin intervención de operadores turísticos) o en masa (llevado a cabo por todo tipo de personas, de cualquier nivel económico, de manera pasiva y estacional). Este último es el menos exigente, el llamado de sol y playa.

Puede realizarse por diferentes motivos o finalidades. El turismo cultural, el más exigente y menos estacional, es el interesado por los recursos históricos y artísticos del lugar. El turismo natural procura realizar actividades recreativas al aire libre sin deteriorar el entorno. Puede ser activo (como es el caso del turismo rural). El turismo de negocios, con estacionalidad invertida a la vacacional, es de gran interés debido al alto poder adquisitivo del cliente. A estas modalidades se le suman nuevas formas de turismo incipientes y minoritarias, como el turismo científico, el espacial o el nuclear.

En Blog de viajes y turismo trataremos estos y otros tipos de viajes para que, por una parte, el lector no tenga que ir a morir al mayoritario turismo de masas y, por otra, para ayudarle a organizar y conocer alternativas de viajes que se adapten a sus gustos y a sus bolsillos.

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