De Barcelona, me quedo con todo

De Barcelona, me quedo con todo

Si hay una ciudad a la que he viajado más de una vez y me encantaría volver tantas veces como sea posible es Barcelona. Me encanta conocer cosas nuevas y ver nuevos lugares pero he estado en la ciudad Condal en cuatro ocasiones diferentes, por distintos motivos, y nunca me canso de visitarla.

La primera vez que fui lo hice con el colegio, allá por el siglo XIX… es broma. Pero era pequeña, unos 14 años, y descubrimos muchísimas cosas. Vi por primera vez la impresionante Sagrada Familia y descubrí lugares de ensueño como el Parque Güell, sacado de un cuento, o eso me pareció a mí.

Con el viaje del instituto llego mi segunda visita. Fuimos a París y Londres en autobús y la primera parada que hicimos fue en Barcelona. En esta ocasión estuve sólo una noche y apenas me dio tiempo de disfrutar algo pero al ser un poco más mayor puede apreciar lo diferente que esa la vida nocturna de esa ciudad con respecto a la mía, Alicante.

Mi tercera visita fue con el grupo de teatro de la universidad. Actuábamos allí y estuvimos una semana en la capital catalana visitando monumentos, lugares escondidos y paseando por la rambla de las flores pero fue en mi última visita, hace unos 5 años, cuando descubrí su verdadera magia.

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Un Entorno Único

Fuimos a pasar 5 días a Barcelona unas amigas y yo y, como era nuestro capricho del verano, decidimos alojarnos en un buen hotel. Nada de hostales y albergues que en esos ya tenemos experiencias. Fuimos a un hotel de la cadena hotelera Mecer Hoteles, se llama Boria BCN y tiene unas habitaciones dignas de ver: impresionantes. De precio no está nada mal tampoco y como además se trataba de una de las primeras salidas que hacíamos a buen nivel pues nos pareció todo maravilloso.

Fue en esta ocasión donde tuve realmente oportunidad de deslumbrarme aún más con Barcelona. El barrio gótico me pareció una maravilla escondida y la vida que tiene la ciudad es una auténtica gozada. Hablé con punkies, con góticos, con futboleros, con aficionados al heavy, con gente muy grunch y con personas de distintas nacionalidades. Es una ciudad verdaderamente cosmopolita y eso se nota, y mucho, cuando paseas por sus calles y entras a un pub o a un restaurante a comer.

No me gusta el fútbol, pero si me gustara, sería del barça y solamente por lo enamorada que me tiene Barcelona, sólo por eso.

Lo bueno de viajar sin salir del país es que no necesitas demasiado tiempo para prepararte porque si viajas fuera, hay algunos países donde te piden más papeleo que si tuvieras que casarte. Y con esto no estoy diciendo que non me guste conocer rincones del mundo fuera de la península. De hecho, si pudiera, me subiría a un avión o a un tren ahora mismo y bajaría en un país diferente cada día. Lo único que digo es que si os surge un viaje improvisado y no tenéis demasiado tiempo para preparar nada, es mejor que os quedéis en España, por si las moscas. No queremos que os quedéis tirados en un país extranjero porque os falte algún papel para la vuelta ¿verdad?

Hay algunas ciudades en las que puedes decir eso de: De País me quedo con la Torre Eifel y con los Parques Eliseos, por ejemplo. Pero es que yo de Barcelona, me quedo con todo.