Sierra de Gata

Sierra de Gata

Sierra de Gata es una comarca de Extremadura que quien no conoce puede llegar a pasar por alto pero que una vez has visitado no olvidas nunca. Y es que sus mágicos rincones, sus paisajes de ensueño y sus pueblos hacen que hablemos de una zona realmente mágica para cualquier visitante.

Se encuentra en el extremo noroeste de la provincia de Cáceres. Limita al norte con la provincia de Salamanca, al oeste con Portugal (Reserva Natural de la Serra da Malcata) y al este con las comarcas de Las Hurdes, de las Tierras de Granadilla y de las Vegas del Alagón y al sur, con la comarca de la Tierra de Alcántara. Toma su nombre de las montañas de la sierra de Gata.

La diversidad de paisajes y flora, junto a los dos ríos que podemos encontrar en su territorio, el río Arrago y el Río Eljas, convierten en postales magníficas algunas vistas de sus paisajes y ahora que llega el verano y que un gran porcentaje de la población huye, literalmente, del interior de España para alojarse en zonas de costa, es el momento perfecto para visitar esta comarca, sin aglomeraciones ninguna.

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Qué ver en Sierra de Gata

Trevejo

Quizás sea el pueblo más representativo y con más encanto de toda la zona. Apenas un puñado de casas diseminadas en un terreno pedregoso y con unas vistas envidiables de 365º. Trevejo es uno de los 5 pueblos de Sierra de Gata que tienen un casco viejo con la distinción de Conjunto Histórico Artístico. Un premio que comparte con San Martín de Trevejo, Hoyos, Gata y Robledillo de Gata.

Esta pequeña aldea medieval se resiste a la entrada del turismo masivo conservando sus viejas tradiciones y la esencia de su arquitectura tradicional. Debes perderte entre sus callejuelas, sus viejas casas de piedra, conversar con sus simpáticos lugareños y subir hasta lo alto del Castillo. La vieja fortificación, hoy en ruinas, es el gran símbolo de Trevejo. De origen árabe, el castillo fue destruido por los franceses en su retirada. Se encuentra en un estado total de abandono, lo cuál le da cierto encanto. Pero sería una pena que los años y el olvido de un rinconcito como éste acaben con la destrucción total del lugar.

San Martín de Trevejo

Esta localidad es la hermana mayor de Trevejo pero no por ello ha perdido su esencia. La arquitectura popular de sus casas nos muestra pequeñas joyas de adobe, entramados de madera  y piedra. ¡Cómo no! Hay que perderse por sus callejuelas y disfrutar de los detalles de sus construcciones que nos llevan irremediablemente hasta la plaza mayor. Un pueblo realmente bonito.

San Martín de Trevejo tiene varias singularidades que le hacen especial a los ojos del visitante. La más llamativa son los pequeños canales que cruzan las calles del casco viejo por donde fluye el agua sin cesar. Un detalle muy original, fotogénico y relajante.

Embalse de Borbollón

Este embalse es famoso por las aves que lo visitas. Y es que en su isleta de Parra Chica, situada en el centro de la presa, puedes contemplar una magnífica vegetación arbórea y prados húmedos que sirven de hogar a cormoranes y grullas, entre otras especies.

Es algo así como un oasis en plena Extremadura. Y no es que no haya zonas verdes en la zona, que las hay. Pero cuando uno no tiene mar cerca y pretende encontrar una gran extensión de agua, poder disfrutar de un embalse de estas características sirve perfectamente para matar ese gusanillo. Sobre todo si, además, cuenta con un club náutico y unas instalaciones como estas. Porque, amigos, este embalse está más que pensado para los veraneantes. Desde allí se pueden realizar todo tipo de actividades náuticas: Vela, pedaleras… Y, cómo no, disfrutar de las ventajas que aporta un club de este tipo, incluido el restaurante para tomar algo. Es el lugar ideal para hacer una escapadita en verano, en esos días en los que el calor aprieta.

Robledillo de Gata

Lo más característico de este pueblo es su arquitectura, identificada por materiales como pizarra, madera y barro, lo que le ha valido la declaración de Conjunto Histórico.

Uno de los monumentos de más interés de este pueblo es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que data del siglo XVI, de visita obligada para los visitantes.

Si hay una palabra que caracteriza a Robledillo de Gata, esta es autenticidad. Este pueblo tiene gran personalidad propia, de forma que no se parece a ninguna otra localidad de los alrededores. Aunque es pequeña, con una población que no llega a los 100 habitantes, ofrece centenares de rincones por explorar.

Robledillo está emplazado en uno de los entornos rurales y naturales más admirados de Extremadura, en sus alrededores el viajero encontrará espacios naturales vírgenes, saltos acuáticos o bosques, mientras que en el pueblo podrá deleitarse con sus construcciones antiguas, miradores hacia el río, cascadas en rincones y museos tan emblemáticos como el Museo del Aceite.

Cascada de la Cervigona

No es fácil acceder a esta fantástica cascada si lo que quieres es descansar porque a menos que te animes a caminar durante un buen rato lo tendrás complicado, por eso la forma más común de llegar hasta ella es seguir la ruta de La Cervigona que se inicia en la piscina natural de Acebo aunque también se puede empezar desde la presa pero el aparcamiento es tan pequeño que muchas veces es imposible dejar el coche allí.

Otros lugares emblemáticos para ver en la zona:

  • Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte (muy cerca)
  • La Garganta de las Nogaledas
  • Los pueblos de la Comarca de la vera
  • Etc.